Escrito por Eduardo Álvarez.

Había escuchado varias veces eso de El amor en tiempos de cuarentena o El amor en tiempos de coronavirus. Tarde me enteré, en la cuarentena hay un poco de tiempo para todo, de que eso viene de la novela de García Márquez. La verdad leo poco, soy más de series. La cosa es que había visto poco a mi novia desde que empezó el confinamiento, apenas dos visitas desde el carro y con la sonrisa oculta. Sobre todo, a decir verdad, vivimos lejos y hay poca posibilidad de movilización. En esas estaba cuando un poco a medio camino entre el aburrimiento y la ansiedad, como cuando uno está atravesando una pesadilla pero quiere seguir dormido del cansancio, me comentaron del App Tenderati. La posibilidad de pedir a domicilio comida, ropa, electrodomésticos y cosas así era atrayente. La verdad, ya había tenido problemas para enviarle comida a domicilio: ella vive en Pomasqui y pocas empresas hacen entregas allí. Eso siempre habían sido un problema para invitarle una pizza o una hamburguesa. Y por ahí empiezo diciendo: gracias Choco Nini’s.

Tenía que elegir qué mandarle y luego rogar a no se sabe qué para que le entregaran en su casa. Algunas tiendas me comentaron que no hacían entregas tan lejos. Estaba busca y busca entonces, cuando me encontré con Choco Nini’s. Dentro me encontré con la siempre atrayente presencia de los vinos. Había, por ejemplo, un cake de chocolate que se ofrecía con un vino. O un cake con una botella de whisky. Pienso que también es un buen detalle para el día del Padre. Si bien eran interesantes los productos, no lo eran lo suficiente, lo suficiente románticos, como para compensar la distancia, eso de ver la luna y saber que ella también la puede ver y sentirse cerca y aun así estar lejos. La distancia. Fue allí cuando vi un regalo sencillo pero, a mi modo de ver, perfecto. Frutillas con chocolate y una cama de rosas. La presentación, punto a favor, se veía bonita.

Bien, lo que me comentó mi novia sobre el producto fue mucho mejor de lo que pensaba, nos sorprendieron a los dos. Por eso quiero agradecer públicamente a Choco Nini’s. Yo vi la foto y se veía bien. Lo que recibió mi amor fue una belleza. La caja era de madera, no de cartulina como intuí. Un lazo la rodeaba. La caja se dividía en la mitad por una línea de rosas rosadas. Las rosas de por sí son bellas. Pero eran rosas y chocolate. Como decir cine y canguil. Como decir frío y chocolate caliente. O mejor: rosas que prefiguran el estallido de las frutillas con chocolate. Me señaló que era importante mencionar que las frutillas estaban muy frescas, que eso era esencial para la calidad del producto. El chocolate estaba súper rico también. Comentó que algunas venían con chispas de chocolate, otras con almendras molidas o con un polvo dorado. “En realidad un arreglo súper delicado,” y yo levantando pecho. Casi le digo que a mi se me ocurrió, pero hubiera sido una injusticia con el buen gusto y el trabajo de Choco Nini’s.

La verdad, quizá es solo el encierro lo que permite alargarme, que quedé muy satisfecho con el producto y la entrega. Me comentó mi novia que llegaba en una caja blanca que protegía el arreglo. Me dijo que se notaba el cuidado porque por el tipo de arreglo fácilmente se podría romper. Fue un señor “amable” (usó esa palabra) el que timbró y dijo que era un regalo para ella. Hasta en eso cuidaron los detalles. Pudo ser una entrega “burocrática”: llegar, soltar un “buenos días”, entregar e irse. En fin, quedamos muy contentos con el producto y los detalles pequeños que cuidaba.

Para descargar Tenderati, entra al siguiente link: https://bit.ly/tenderati