Escrito por Emilio Acevedo.

Hace pocos días cumplí mes con mi novia y no había podido enviarle nada. Me explico: vivo en Guayaquil y la cuarentena nos ha tenido lejos. No ha sido fácil. Aunque como se dice, el amor lo supera todo. Hemos vivido a base de videollamadas y uno que otro escrito. No deja de ser bonito aun cuando se extraña la cercanía física. Abrazar, tomarla de la mano. Qué ansiedad en pocas palabras.

Hace pocos días me enteré de la existencia de Tenderati, esa aplicación que toma la posta de los centros comerciales. Es decir, el Mall en el bolsillo. Entonces encontré una tienda de flores: Ecuabloom. Se me encendió el foco. Escribirle un poema sobre las rosas, sobre ella como una rosa, el recuerdo de su piel rosada y el aroma de su pelo. Y el acto final: enviarle el poema por mensaje poco antes de que las rosas lleguen a su casa. Éxito.

Ella, una princesa, me respondió el poema (bueno, unas frases cursis aunque dichas con el corazón) con alegría y reconociendo cierta complicidad en las afirmaciones de ciertos versos. Yo feliz: la primera parte del plan había dado fruto. Pasó el tiempo y sonó el timbre. El relato es de ella, todavía me emociono. Levanta el teléfono. Vienen a entregarle unas rosas de parte mía. Me dijo que se sonrió y sintió esa adrenalina de la sorpresa. “Esa emoción y esos nervios”, dijo literalmente. “Esa emoción como si tú me las vinieras a dejar, cachas.” Corrió escaleras abajo. Le entregaron las 18 rosas en perfecto estado. El número no fue coincidencia: en el poema le decía que por cada poema que le había escrito, en realidad, le quería dar una rosa. Ese poema, naturalmente, era el 18.

Me dijo que apenas entró a su casa, los papás se voltearon incitados por el aroma. “Huele full”, me dijo. Y uno que ni inglés sabe, entendió que eso era muy bueno. “Podrías entrar con los ojos cerrados y saber que hay unas rosas, porque huele a rosas heavy.” Debían oler muy bien, era un requisito, pues en el poema le había adelantado la similitud. Reconoció, además, que se veían “frescas” y grandes. Obvio le gustaron mucho, aunque de la emoción se comía las palabras y repetía cuánto me quería. Ecuabloom se lució. En esta ocasión, el futuro, los negocios del futuro, me salvaron. Gracias Tenderati.

Para descargar Tenderati, entra al siguiente link: https://bit.ly/tenderati